El oscuro mundo de Canon y las luces de la C200

Julen De La Serna/

Hace unas semanas recibimos en Arteman la nueva Canon C200, y este me parecía un proyecto increíble para probar a fondo el verdadero potencial de esta nueva cámara.

Si es bien conocido el dicho de que la cámara no hace el fotógrafo, si que le facilita poder plasmar su creatividad. Tras cientos de artículos de diversos medios, influencers, y directores de cine sobre esta cámara, tenía un ‘’hype’’ terrible de desvelar lo que esta cámara escondía. Con un precio que lo sitúa en una ‘gama asequible’ dentro del mercado profesional, pretende situarse en un nicho por encima de el sector de las DSLR, y incluso plantando cara contra actuales referentes de la industria de la producción, como la ya conocida Sony FS7II, o llegando a desafiar a RED diciendo que ellos si pueden ofrecer cámara lenta sin tener que recomponer el plano. Canon, esa marca que vendió a todos los filmmakers allá por 2015, limitando aquellas Top seller como la 5D Mark III, y aquellas 7D, quiere conseguir ahora un hueco en nuestro corazón. Pero el rencor sigue ahí.

Ventajas de la C200

La ciencia de color. Uno de los grandes highlights de esta cámara tiene que ver con la forma en la que capta los colores, y la textura que añade. La imagen final, con unos pocos ajustes, se convierte en muy natural para la vista, con un RollUp de las luces altas bastante agradable, y con un toque fílmico. Se puede grabar internamente usando este espacio de color, junto con CLOG2 (Su anterior revisión) tanto internamente a 8bits en H264, como en RAW a mayor profundidad. Otra gran mejora es el sistema de autoenfoque con un clic en la pantalla, al estilo 5D MKIV. y hace que puedas olvidarte de tener que enfocar durante la grabación, ya que la cámara lo hace por tí, y increíblemente. Quizás la ciencia de color, y el sistema de enfoque automático son esas dos funciones que te harán deleitarte al tener una C200. Aunque he mencionado antes el RAW, quizás es una de las grandes mentiras que ha vendido Canon con esta cámara, ya que no es un RAW al 100% como pensamos, y para nada es lo increíblemente cómodo de manejar que ellos venden.

La falacia del RAW. ‘RAW Lite’

El día que Canon presentó está cámara se llenó la boca de buenas palabras vendiendo las capacidades de grabar en RAW de manera interna en la cámara. Parecía algo nunca visto en la historia.

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Para los que no conocen la terminología, grabar en RAW significa poder grabar la información pura que llega al sensor sin alterar, para poder postproducirla en profundidad y poder ver todo el potencial del sensor. Allá por 2012 un equipo de informáticos consiguieron crear Magic Lantern, un firmware no oficial para las DSLR de Canon, con el cual se desbloqueaban cientos de funciones diseñadas para el vídeo, además de la posibilidad de poder grabar en RAW. A Canon esto no le sentó nada bien, y lo bloqueo posteriormente mediante actualizaciones de software.

Blackmagic Design empezó a brillar entonces, cuando una compañía salida de un pasado dedicado a la corrección de color, presentó su Blackmagic Pocket que por apenas 1000€ grababa en RAW sin tener que andar como el gato y el ratón. En esta misma época Sony empezó con sus mirrorless a presentar cámaras de tamaño compacto con funciones adaptadas para vídeo. La gente empezaba a huir del barco.

Canon no nos engañes, querías los billetes, y querías restringir el poder grabar con calidad solo a una élite de cineastas con dinero.

De lado con esta crítica, he intentado trabajar en RAW con el propio software incluido de Canon, el cual a día de hoy, esta lleno de cuelgues, una interfaz de usuario digna de un estudiante de programación de primer año, y una velocidad apta para bajar a tomar un café.

Entiendo que esté en desarrollo, y que todavía estemos ante un ‘Work in progress’, pero me acuerdo hace unos años cuando os reíais de como Blackmagic Design sacaba sus cámaras con errores sin terminar, y ahora vosotros estáis en su mismo lugar.

En conclusión

La cámara perfecta no existe, pero esta puede ser nuestra amiga. Es una cámara ligera, ágil, compatible con Gimbals, con entradas XLR para micrófono, un asa ergonómica, monitor y visor incluidos de serie, y un diseño bonito. Yo he disfrutado grabando con ella, y sin duda se ve que Canon ha intentado recuperar el tiempo perdido. En un futuro, cuando el RAW sea real, y el workflow de la cámara sea estable, será una de las mejores cámaras del mercado.