Es de aquí todo lo que hacemos nuestro

Iker Barandiaran/

La idea de la Korrika, su forma de ser y de hacer, su desarrollo, el concepto de territorio, su dinámica, el relevo, la suma, avanzar, la fusión de culturas, la relación intergeneracional, el objetivo de unir… son increíbles, casi inmejorables. Por ello, enciende entre tanta gente la ilusión, la curiosidad y la carne de gallina; por ello, provoca entre tanta gente ese klika interior.

Ya se ha dado a conocer el recorrido de la Korrika que recorrerá Euskal Herria en 2019; y se ha hecho pública la canción escrita por Fermin Muguruza, Mad Muasel y La Furia. Es una canción atrevida y moderna, muy de la calle, muy urbana, que representa el choque y la convivencia entre culturas. Es atrevida sin duda alguna, y ha suscitado todo tipo de reacciones; entre ellas, algunas –reacciones- me provocan auténtica vergüenza ajena. Visto lo visto, parece que en esta nuestra tierra generación tras generación aún tenemos miedo a lo nuevo, a lo que viene de fuera, a lo que aún no hemos probado, como si fuera a contaminar nuestra pureza -¿qué coño es eso?-… Prefiero no extrapolar esas reacciones a otros aspectos de la vida, porque me parecen muy peligrosas.

Nos guste o no estamos inmersos en un proceso de auténtica globalización, pero eso no se puede evitar. Podemos seguir construyendo alternativas y dando la espalda a esta globalización, pero a su vez no podemos seguir metidos en el caserío/local/sociedad/cueva sin salir fuera. El euskera tiene que dar el salto a las plazas, a los garitos, a los locales, a las discos, a los centros de trabajo, a los barrios, a las ciudades y a las rave-s, y para ello tiene que hacer frente a lo que venga, construyendo también su espacio en estos nuevos escenarios. De hecho, somos un pueblo ancestral, muy antiguo, y si hemos sobrevivido es porque hemos sabido afrontar todo lo que ha llegado.

  Gasteizen bai, en Gasteiz es posible

Pasó lo mismo con el bertsolarismo, uno de nuestros grandes tesoros vivos que nos caracterizan. Estuvo malherido y a punto de desaparecer porque algunos no querían que se adaptara a los nuevos tiempos. Afortunadamente gracias al enorme esfuerzo de algunos y algunas –y a la gran traición según muchos- fue capaz de dejar atrás los miedos y los obstáculos y salvarse; tanto, que desde entonces sigue sumando toneladas de jóvenes uniendo rimas y soñando melodías.

Dicho todo esto, reconozco que no me llenan especialmente el reggaeton, el trap y esta serie de estilos que se están haciendo tan presentes también en nuestro entorno y que me cuesta eliminar la cara de sorpresa cuando oigo a mi hijo de 6 años tararear canciones latinas, pero no podemos darles la espalda; están aquí y han venido para quedarse. Por tanto, aprendamos a vivir con ello e intentemos hacerlo también nuestro.

Por supuesto, seguiremos creando e impulsando otros estilos –quizás pasados de moda- porque nos gustan, no porque sean mejores, pero teniendo muy claro que el futuro y el euskera tienen que ir de la mano; si no, si no somos capaces de salir a estos nuevos terrenos habremos errado. ¡Ya es hora de dejar a un lado los miedos creados por el desconocimiento y los prejuicios, y de hacer klika!

 

(Artículo de opinión publicado el 8 de diciembre en Gaur8).